Comentario Político

 

La Rendición de Cuentas Como Norma

 

 

El ex presidente Vicente Fox, a más de un año de haber abandonado el poder en México, sigue dando de qué hablar y sus detractores se encuentran en cada esquina de la geografía nacional. Se le acusa de hablar sin ton ni son en perjuicio de las instituciones nacionales, en flagrante violación de una regla no escrita que impide a los ex mandatarios dar opiniones sobre la marcha del país.

Asimismo, a últimas fechas se acusa al ex mandatario de forjar una riqueza inexplicable desde las entrañas del poder. Lo menos que se dice de su persona es que utilizó la Presidencia de la República para favorecer a su esposa, la señora Marta Sahagún, a los hijos de la ex primera dama, los hermanos Bribiesca Sahagún, a sus hermanos y por consiguiente, a él mismo.

El pretexto que denotó esta apreciación sobre el ex presidente Fox provino de una entrevista que la revista Quién publicó sobre el estado actual que guarda su rancho ubicado en San Cristóbal, Guanajuato. En dicha información se daba cuenta de una propiedad regia, digna de soberanos, con amplios jardines, lagos artificiales, animales deambulando tranquilamente mejor que en un zoológico y ni qué decir de la construcción: todo un palacete.

De acuerdo a los moralistas de lo ajeno, el rancho propiedad de los Fox denigra a un país que se abate entre la pobreza y la marginación. Por consiguiente, se lanzó todo un ataque mediático al ex Presidente de México que todavía no concluye, puesto que al momento de escribir estas líneas, ya se había creado una comisión especial en la Cámara de Diputados para indagar las posibles irregularidades en que incurrió durante su administración para deslindar responsabilidades sobre los posibles delitos de enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias en beneficio de su esposa y los hijos de ésta.

Puesto que no hay mejor defensa que el propio interesado, el ex presidente Fox envió un comunicado de prensa a los medios de comunicación para informar a la opinión pública que la ética, la transparencia y la rendición de cuentas fue y ha sido la norma indiscutible que lo ha movido durante toda su vida.

En el comunicado enfatiza: “Fui el primer funcionario gubernamental en México en hacer público su patrimonio y su declaración patrimonial y he cumplido cabalmente con mi obligación legal de declarar ante la Secretaría de la Función Pública mi estado de situación patrimonial”.

Agregó que siempre ha habitado en el rancho San Cristóbal. “Vivo y seguiré viviendo. Esto lo declaré y lo mostré mucho antes de iniciar mi carrera como funcionario público”. Por su parte, la fundación Vamos México, que preside la señora Marta Fox, señaló también en un comunicado que la rendición de cuentas es una convicción y una práctica permanente que ha caracterizado a la organización.

“A pesar de permanentes señalamientos sin fundamento alguno, la fundación Vamos México ha cumplido cabalmente sus objetivos de trabajar a favor de los grupos vulnerables, de trabajar a favor de la educación y de la salud”, concluye sobre la serie de refutaciones que se hacen en su contra.

 

 

La verdad de este entarimado es que al ex presidente Fox se le ataca mucho y se le acusa de todo. No puede robar a las arcas nacionales un estadista que antes de serlo fue un alto funcionario de una empresa transnacional, concretamente, Coca Cola Company. Su rancho de San Cristóbal ya lo tenía. Lo construyeron sus antepasados, tan es así que era propiedad de su madre, la señora Mercedes Quesada. El lo único que hizo fue ampliarlo, acondicionarlo, hacerlo más confortable y moderno.

La única explicación del porqué la jauría se suelta en contra del ex presidente Fox consiste en que es fácil achacarle a los demás las culpas ajenas. Lamentablemente México vive una situación de excepción y para desviar la atención sobre temas más complejos, se busca un chivo expiatorio, que resultó ser el mandatario que condujo los destinos de México del año 2000 al 2006.

Enumeremos parte de los aciertos de la administración foxista. Desde un principio se propuso conducirse con transparencia, hecho que no cayó bien entre la clase política desplazada, es decir, la priísta, que nunca rindió cuentas de su actuar durante más de 70 años. Otro hecho que distinguió al ex mandatario consistió en tolerar a sus enemigos, estrategia que lo llevó a enfrentarse a los dinosaurios y oportunistas de la vida nacional, verbigracia, el ex jefe de Gobierno de la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador.

Por si lo anterior fuese insuficiente, el sexenio foxista soportó las turbulencias financieras que se desataron sobre los países en vías de desarrollo como el nuestro. Pocas veces en la historia reciente de México se ha podido controlar la inflación como se hizo durante el gobierno del ex presidente Fox, que de esta forma caminó sin sobresaltos para obtener resultados halagüeños en un campo tan minado como lo es el económico.

No se le puede regatear al ex presidente Fox que al concluir su mandato dejó como herencia una estabilidad macroeconómica como no se había visto en otros sexenios, coinciden en señalar especialistas, porque al final no hubo ningún tipo de crisis como nos tenían acostumbrados los regímenes priístas. En la parte social se impulsaron oportunidades para apoyar la educación y el empleo.

En conclusión, lo que se pretende con el ex presidente Vicente Fox es hacerlo aparecer como el malo de una película de terror. El canibalismo con que se le ataca es sintomático de que la lucha por el poder en México no es un capítulo cerrado, sino una realidad que se presenta cada seis años para dirimir fuerzas por el control del país.

 


 

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