Análisis Político

 

 

 

Los partidos que dan vida a la pluralidad política del país, manejarán al Poder Legislativo, para aniquilar al Presidente de la Nación.

Espantosa realidad

Del Presidencialismo a la Partidocracia


Por: Germán Rivera

 

Usamos la ilustración jocunda para remarcar la dimensión de nuestras desgracias. Recordamos la caricatura del genial Abel Quesada quien, para enfatizar la tragedia del país, puso en el centro del Cuerno de la Abundancia, que aún es el país, un charrito de manos destructoras.

En Alfa Informativa las ideas geniales de las portadas parten de la mismísima dirección que son interpretadas por el gran caricaturista de la casa. En la edición circulante sobresale un pastel colorido del que el Presidente Felipe Calderón corta una enorme tajada que entregará a los jefes de los tres partidos mayoritarios con el ominoso mensaje al canto: “para que me dejen en paz”…

¿Acaso el Presidente de la República está aceptando el dramático destino de “ser un cero a la izquierda”, de revivir “el nopalismo” que el ingenio popular perpetuo con la terrible oración de “aquí vive el Presidente, pero el que manda es el de enfrente” cuyos protagonistas fueron don Pascual Ortiz Rubio y el terrible y temible Plutarco Elías Calles?

La portada de ésta revista sintetiza la tragedia que se va a vivir si las cosas no se ajustan a la real medida.

Estamos viviendo los últimos años del Presidencialismo fundamental, del Poder Ejecutivo que no lo integra un solo individuo, sino que es la institución integrada por organismos compuestos por muchos individuos con la calidad de ciudadanos.

La “partidocracia” es diabólica fórmula que le da una feroz tarascada a la institución democrática republicana integrada por los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Es algo semejante que se ilustra con el decir popular “los patos le tiran a las escopetas”.

En efecto, cuando los partidos políticos están por encima de los ciudadanos, como parecen estarlo ahora, se corre el peligro de consolidar “la partidocracia” cuyo fin principal es aniquilar a la institución presidencial.

En efecto, en México se está dando el fenómeno de que los líderes de las bancadas mayoritarias, en este caso el Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática, más la “chiquillada” determinen las acciones y las decisiones de los integrantes de las Cámaras de Diputados y de los Senadores que son leyes, mismas que el Jefe del Poder Ejecutivo tiene que poner en acción.

Se desprende que serán los partidos los que gobiernen a México, que la institución presidencial ejecutiva pierda su razón de ser, su esencia y su vigencia, particularmente su autonomía.

Revisando la historia, “la partidocracia” ha determinado la ruina de muchas naciones porque han fermentado las asonadas, los motines y la guerra civil. Ponemos por caso las acciones del Partido Comunista Español cuyo líder Santiago Carrillo tiene en un puño al Rey Juan Carlos de tal manera que éste le ha pedido personalmente: “no me agites las calles” a sabiendas de que los comunistas son los amos del motín y sustanciales en las tragedias guerreras que ha sufrido España. La “partidocracia” es una invención diabólica porque no opera en función de los intereses colectivos, sino en beneficio de unos cuantos.

 

La Partidocracia Aniquilará al Presidente Calderón

Un viejo adagio dice que el poder cuando se obtiene legalmente se ejerce plenamente, no se comparte.

El drama que vive el Presidente de la República Luis Felipe Calderón Hinojosa consiste en que ha cedido mucho sin obtener nada.

“La partidocracia” lo está dominando hasta abrumarlo y llegará un momento –quizá vivamos el- en que no podrá hacer nada, absolutamente nada, hasta que lo determine el Senado de la República y la Cámara de Diputados de acuerdo con las consignas recibidas de los componentes de la “partidocracia mexicana” que se dice –y de hecho lo es- integran los líderes de las bancadas del Partido Acción Nacional, Revolucionario Institucional, PRD y los partidos adherentes.

Vieja teoría enseña que el ser mandatario obliga a obedecer la voluntad expresa de los ciudadanos y jamás ceder al capricho crapuloso de las organizaciones políticas que siempre buscan su particular beneficio: “la enorme tajada del enorme pastel “para que me dejen en paz”.

“La partidocracia” y sus títeres del Senado de la República y la Cámara de Diputados esterilizarán toda acción presidencial. Así lo ha señalado Luis Carlos Ugalde, la primera víctima de “la partidocracia”, indicando que cuando el interés de los partidos está por encima de los intereses de los ciudadanos se corre el riesgo de que se consolide la partidocracia, como de hecho está ocurriendo en México. Ugalde ha dicho que ninguna reforma electoral es buena si no se respetan y amplían los derechos ciudadanos.

Tenemos entendido que la institución presidencial se justifica como tal es cuando ejerce plenamente su función ejecutiva con miras a respetar la voluntad expresa de los ciudadanos que la llevaron al sitial principal de la administración pública.

El Presidente de la República es el responsable de que la sociedad alcance los niveles más altos en su calidad de vida. Un Presidente que permite sea mermada la autonomía que le garantizan las normas constitucionales, es un Presidente que está condenado a no trascender y por lo mismo a no cumplir con sus deberes fundaménteles que le están ordenados y garantizados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El Presidente lo es por la Constitución y debe de atenerse a las normas constitucionales que rigen la existencia y la función de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados y que garantiza pero también limita la existencia y la acción desordenada de los partidos.

El Presidente de la República está siendo aniquilado por la “partidocracia” que toma fuerza en el país.

Las actuaciones de los líderes de los partidos que manejan a placer la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados, sigue mermando grandemente las acciones presidenciales, tanto que ya se dice por todas partes que el Presidente de México tiene la calidad de pelele, esto salido de la boca de Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores que no se cansan en propagar la cantinela del “presidente ilegítimo”.

¿Continuará el Presidente de la República aceptando impávido los desacatos en su contra o reaccionará fortaleciendo su figura y afirmando las calidades de la institución presidencial? Ceder una enorme tajada del pastel presidencial “para que me dejen en paz” es aceptar una derrota largamente anunciada que concluirá en el aniquilamiento total.

Llegará el momento en que el mandatario supremo no podrá hacer nada, absolutamente nada, hasta que lo determine el Senado de la República y la Cámara de Diputados de acuerdo con las consignas recibidas de los componentes de la “partidocracia” mexicana.

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